Silicio en los cultivos de caña de azúcar

Actualmente el área sembrada en caña en Colombia es de 220.000 hectáreas (ha) para producción de azúcar y alcohol carburante en el valle geográfico del río Cauca. Adicionalmente se siembra en todos los departamentos del país con finalidades diferentes como son la producción de panela, mieles para las licoreras o como forraje para distintos tipos de animales. El área sembrada para estos fines es de aproximadamente 300.000 ha.
De acuerdo con el IGAC (1980), en estas regiones hay 84 series de suelos de los órdenes Molisol, Inceptisol, Vertisol, Entisol, Alfisol y Ultisol, lo que significa que los suelos utilizados para producción de caña de azúcar son bastante heterogéneos. En general, predominan los suelos franco – arcillosos con pH entre 4.0 y 7.0, contenidos de materia orgánica entre 2 y 4%, fósforo disponible superior a 10 (mg/kg = ppm) (Bray II) y contenidos de potasio intercambiable superiores a 0.20 cmol/kg de suelo (Cenicaña, 1995). En el resto del país se cultiva caña panelera en diversos tipos de suelos, desde fértiles en la zona cafetera, laderas de las tres cordilleras, valles interandinos y la Costa Atlántica, hasta suelos de baja fertilidad como los Llanos Orientales o la Orinoquía.

La caña de azúcar crece bien en diferentes tipos de suelos, pero se adapta mejor en los suelos francos o franco – arcillosos, bien drenados y profundos. El pH óptimo para su desarrollo es de 6.5 (ligeramente ácido), aunque tolera suelos ácidos hasta alcalinos (Blackburn, 1984). Con un pH próximo o menor de 4.5, la acidez del suelo limita la producción, principalmente por la presencia de aluminio intercambiable y excesos de algunos micronutrientes como hierro y manganeso que en altas concentraciones pueden ocasionar toxicidad y muerte de la planta.
La cantidad de nutrimentos que extrae el cultivo es diferente de acuerdo con la variedad, el tipo de suelo, las condiciones de clima y el manejo del cultivo. Samuels (1969) reportó que la parte aérea de un cultivo de caña de azúcar de 12 meses de edad contenía 379 kg/ha de Si, comparado con 362 kg/ha de K y 140 kg/ha de N. Por lo tanto la deficiencia de Si en el cultivo puede ser un factor de disminución de rendimientos. Los síntomas de deficiencia de Si en campo ser identificados con hojas torcidas y pecas en las hojas (Wang et al. 2001).
El silicio (Si) es un componente importante del sistema suelo – planta. La nutrición con Si ha demostrado que mejora el crecimiento, la sanidad, la productividad y sostenibilidad de muchos cultivos entre ellos la caña de azúcar. La forma química de Si disponible para las plantas es el ácido monosilícico u ortosilícico (H4SiO4). La cantidad de éste presente en los suelos es muy baja. Se debe tener en cuenta que los suelos del trópico han sufrido una pérdida continuada de Si a través de procesos de meteorización y lixiviación, llamados “Desilicación”.
Las funciones realizadas por el silicio en la planta son muchas y muy variadas. Los efectos benéficos de la acumulación de Si en las plantas se observan claramente cuando se presentan condiciones desfavorables para su crecimiento. Su beneficio es especialmente notorio cuando las plantas están sometidas a “stress” biótico (ataque de plagas y enfermedades), “stress” abiótico (vientos, heladas y otros), deficiencia de agua (“stress” hídrico), y “stress” nutricional (deficiencia o exceso de algún nutrimento). Adicionalmente, el Si es un elemento “amigable” con el medio ambiente. No se ha reportado ningún caso de fitotoxidad, ni contaminación de suelos o aguas causados por la aplicación de Si.
Los países con industrias azucareras y de biocombustibles desarrolladas están trabajando activamente en el desarrollo de cultivos más limpios, con menos utilización de agroquímicos y con sistemas de cultivo más “amigables” con el medio ambiente. Dentro de este marco productivo el Si ocupa un lugar preponderante debido a la gran cantidad de funciones que desarrolla tanto en el suelo como en la planta. Sin embargo, es necesario tener presente algunos factores que determinan el éxito en el uso de este nutrimento. El primero es la gran cantidad de productos que se están ofreciendo en el mercado como fuentes de Si. La mayor parte de ellos utilizan como argumento de venta el alto contenido del elemento en su composición, sin tener en cuenta la naturaleza química de la fuente y sin considerar si el compuesto ofrecido es capaz de disociarse en el suelo y generar ácido ortosilícico, única forma química activa en el suelo y como la planta lo puede tomar. El hecho de que un compuesto químico presente un alto contenido de Si no garantiza que suministre el elemento en forma asimilable. Otros factores son de tipo agronómico, por ejemplo, la dosis, la forma de aplicación, la época de aplicación.

Las formas físicas y los sistemas más utilizados para aplicación de Si en caña, son las edáficas, bien sea en polvo o granulado, solo o en mezcla con cales, como enmienda, o como fertilizante, mezclado con las formulas tradicionales de N, P, y K; al voleo, incorporado o sobre la superficie; al fondo del surco o al lado de éste. En épocas recientes se han desarrollado formas líquidas, que pueden ser aplicadas como fertilizantes foliares o a través del fertirriego.

En el caso específico de la caña de azúcar, existen varios reportes que ilustran los resultados positivos con la colocación de silicio en el cultivo de caña de azúcar en diferentes regiones del mundo como son Brasil, India, Sur África, México, países de Oceanía, Australia, países del Caribe y de Centro y Sur América. Ensayos de producción en Suráfrica indican que en cuatro de cada cinco pruebas se obtienen incrementos que varían entre 9 y 24 ton/ha de caña, con la aplicación de silicatos. En producción de azúcar las respuestas han variado entre 10 y 38% de incremento.
A continuación se citan los resultados documentados con productos de Mejisulfatos: En México, estado de Nayarit, por primera vez se registraron producciones de alrededor de 130 TCH (toneladas de caña/ha) con aplicación del 10% del fertilizante edáfico Mejisil-Magnesil (35% SiO2 + 28% de MgO). En Tabasco, con la colocación de 100 a 150 kg/ha de Magnesil se pasó de 55 a 90 TCH. En Chile colocando 100 kg/ha de Magnesil, la producción se incrementó en 15%. En Colombia, actualmente se tienen lotes con producciones superiores a 150 TCH, que reciben en forma rutinaria aplicaciones de 150 kg/ha de Magnesil a la soca. En Santander y Boyacá (cañón del río Suárez), en caña panelera, se han reportado hasta 160 TCH, con la mezcla de 200 kg/ha de Magnesil + 300 kg/ha de dolomita. Lo anterior confirma que el Silicio es un nutrimento de vital importancia para el mejoramiento del desarrollo, el estado nutricional, la sanidad y la productividad del cultivo de caña de azúcar.

Deja un comentario

×
×

Carrito